domingo, 13 de mayo de 2012
Marx y la Reforma Laboral
sábado, 12 de mayo de 2012
Rousseau, el reparto actual de la riqueza y Democracia Real
domingo, 15 de abril de 2012
"Tiranados" que defienden a los tiranos
viernes, 13 de abril de 2012
CONTRA LA ALERGIA AL SOBRE Y A LA PAPELETA - III REPÚBLICA YA
lunes, 9 de abril de 2012
Porque ya no les es necesario mantener el Estado del Bienestar

viernes, 6 de abril de 2012
Carta de un adolescente a Rajoy

Últimamente le oigo poco en televisión. Se ve que o tiene poco que decir o no se atreve a decirlo. No creo que tenga mucho más que añadir a sus políticas, ya sabemos todos que objetivos tienen.
No pasa lo mismo con sus ministros, si, esos que han dejado endeudada hasta las cejas (y nunca mejor dicho) la ciudad que gobernaban tirando el dinero en proyectos faraónicos innecesarios, esos que tenían Jaguars en sus garajes regalados por imputados en el caso de corrupción Gurtell y no lo sabían, los exdirectivos de compañías de armamento, aquellos que asesoraban a las grandes fortunas y empresas para que pagasen los menos impuestos posibles, esos que tienen acciones en empresas petroleras, aquel otro que es expresidente del Lehman Brothers España, si, si, aquella entidad que quebró por el escándalo de las hipotecas subprime desencadenando una catástrofe económica a nivel mundial ¿Qué le voy a contar? No creo que se equivocase al elegirlos, no es una casualidad, en ningún momento buscó a gente comprometida socialmente o interesada en cambiar la negra realidad actual en pro del interés general de la gente sencilla y humilde que lo está pasando mal con esta estafa llamada crisis.
Esos ministros, se afanan en vendernos día tras día sus injustas e ineficaces reformas como instrumento para “generar confianza a los mercados”. Es curioso que tengáis más interés en generar confianza a los insaciables mercados, provocadores de esta estafa, que en generárnosla a los ciudadanos, pues ¿qué confianza tengo yo en mi futuro? Como estudiante, me queda por delante una formación académica de descendiente calidad, como futuro trabajador, solo espero precariedad y explotación, sumisión a salarios indignos y contratos inestables e inciertos, como ciudadano tengo miedo de que me diagnostiquen alguna enfermedad que a las empresas privadas gestoras de nuestra sanidad pública no le sea rentable tratar. ¿Qué confianza he de tener? ¿Cuál? ¿Qué confianza tengo cuando me rodea gente que no sabe si podrá continuar sus estudios porque dudan de tener beca y de que sus padres, sin prestación por desempleo, encuentren un trabajo digno? ¿A cuántas generaciones nos va a vender para saciar a sus amigos los mercados? ¿Qué precio le ha puesto a nuestro futuro?
Puede seguir bailándole el agua a los mercados y a las grandes fortunas usando la crisis como coartada e identificando a Zapatero con el problema de cara a la galería, puede beneficiar a los poderosos a nuestra consta para asegurar el futuro de los suyos en puestos de trabajo de multinacionales, puede seguir negando que usted también es cómplice de este sistema que solo busca hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, puede mandar a los antidisturbios contra aquellos que en la calle denuncian que hay alternativas a sus políticas injustas, puede mantener los privilegios y dotaciones a instituciones con su doctrina bajo el pretexto de la labor social que hacen mientras elimina el 100% de las ayudas a la gente dependiente, puede quitar becas de estudio sin exigir a los grandes equipos de fútbol que paguen al Estado lo que deben, puede subir a la gente de a pie los impuestos mientras perdona a las grandes fortunas que han defraudado (y por lo tanto robado) cantidades siderales a Hacienda, puede mantener herramientas fiscales de evasión de impuestos a aquellos que más tienen mientras recorta nuestra educación y nuestra sanidad, puede decir que para salir de esta crisis son ineludibles los trabajos precarios mientras colocan a dedo a sus familiares en cargos públicos bien remunerados, puede acusar a sindicatos de cenar mariscada mientras usted la cena, la merienda, la come y la desayuna si cabe junto a la patronal, puede seguir culpando a Zapatero sin dar una respuesta justa a esta estafa que nos han montado aquellos que financian su campaña electoral, puede seguir llevándonos a los ciudadanos al límite para exprimirnos lo máximo posible y tranquilizar su conciencia rezando, pero le diré una cosa:
por muchos votos que le avalen, por muchos simpatizantes dispuestos a hacernos creer que todos los políticos sois iguales y que el único camino es la resignación, sepa que el único camino que vale es la probidad, y que por mucho que usted y los suyos se nieguen a asumirlo e intenten frenarla, la probidad al final, en algunas ocasiones antes que en otras, siempre acaba por abrirse camino, y en su caso, no tenga la menor duda, tarde o temprano también se abrirá.
Álvaro Sánchez-Carnerero Gil-Ortega
sábado, 24 de marzo de 2012
LOS HOMBRES QUE DICEN NO

Aquel hombre que se niega a aceptar la historia como argumento, ese capaz de renunciar a los privilegios que ya en su cuna azul le cedió un mundo que acepta ser injusto, el que no goza con su gozo si no se comparte junto a ellas y que asume la pérdida de las exenciones que le correspondían por imposición social.
Aquel hombre, lanzado, tirado a un mundo que tristemente lo engrandece y que es capaz de no aceptar sus moldes, ese señor, al que un día le tocó ser hombre y al siguiente supo renunciar a tal condición frente a la sociedad, ese, que además se indigna con el resto de hombres (y mujeres) que no son como él, que se niega a aceptar que una mujer esté en la práctica condicionada a su natura, ese hombre, no me cabe duda de que, junto a aquella otra que vive su igualdad posible y que lucha por ampliarla, escribe el futuro.
Y ese hombre, que dice no, practica y por lo tanto lega la igualdad por encima de aquel otro que el ocho de marzo esperó con el plato boca arriba a la señora de la casa que repartía o recibía por el pueblo y en actos reivindicativos claveles en pos de la igualdad y lo que es más grave, también y más por encima si cabe de esa mujer que lo admitió y cumplió, que cortó o aceptó un clavel en balde.
A mi casa, el ocho de marzo, llegó un clavel reivindicativo. Una imagen inusual de mínima trascendencia y de efecto nulo, pues la usual, ese día no la vi, pero la recreé: mis padres, trabajando juntos en el encuentro de la independencia laboral, ambos con el plato boca abajo. Una imagen que, gracias a la negación de mi madre y a la renuncia de mi padre, ha calado en mí y que, sin necesidad de claveles, ni de rosas ni de lirios cargados de reivindicación pero vacíos de práctica, me ha convertido automáticamente en un hombre de futuro que dice y dirá NO.



